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26 de septiembre de 2012 | | | | |

Las voces que pocos cuentan

Más historias de campesinos detenidos en Curuguaty

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María Olmedo, su hermano Luis y Dolores López son tres de los 12 sin tierra paraguayos que fueron detenidos durante el operativo policial que el 15 de junio desalojó a unos 50 campesinos acampados en el predio “Marina Cué”, a unos 35 kilómetros de la ciudad de Curuguaty, departamento de Canindeyú. Fueron asesinados 11 sin tierra y seis policías ese día.

Radio Mundo Real dialogó con María, Luis y Dolores en la cárcel regional de Coronel Oviedo, en el vecino departamento de Caaguazú. Magui Balbuena, de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras, Rurales e Indígenas (CONAMURI) nos ayudó con la traducción guaraní-español. Hablamos además con Felipe Urbina, apresado el 15 de junio mientras auxiliaba a Arnaldo Quintana (también detenido en Coronel Oviedo), que tenía una grave herida de bala en su estómago.

María, Luis y Dolores, los tres de la zona de Britez Cué, cerca del predio de Marina Cué, apenas pasan los 20 años y el 15 de junio debieron sufrir el maltrato policial. Cuando el “malón” del orden atropelló, según relatan los campesinos, intentaron huir, pero no lo lograron. Dolores es la novia de Luis y estaba en Marina Cué de visita a su pareja, según cuenta. Llevaba consigo a su hijo de tres años, que ahora está con una de sus abuelas.

Luis relata que la policía llegó a Marina Cué directo a atropellar y desde dos frentes: la Ruta 10 “Las Residentas” y la estancia de propiedad brasileña “La Paraguaya”. El campesino asegura que no vio el enfrentamiento, porque corrió y lo atrapó un policía. Lo esposaron y lo golpearon por horas. En la camioneta que lo llevó a Curuguaty, asegura, un policía le pegaba en el rostro con un revólver y otro con una metralleta. Mientras tanto le preguntaban si le dolía. Ya en una penitenciaría de Curuguaty le apuntaban y le decían que lo iban a matar.

Varias versiones campesinas recogidas durante una gira de solidaridad y derechos humanos por la zona de Curuguaty, de la que participó Radio Mundo Real a comienzos de septiembre, coincidieron en que los sin tierra de Marina Cué tenían cierta información de que se les podía entregar ese predio. Este punto también surgió en la charla con Luis, María y Dolores.

Juana Evangelista Martínez es la viuda de Arnaldo Ruíz Díaz, uno de los campesinos asesinados. Se quedó con seis hijos chicos a cargo y un pequeño predio prestado. Apenas si ha logrado alimentar a los niños hasta ahora. Su marido la llamó el 15 de junio a eso de las 6 am para decirle que se preparara para festejar porque les darían las tierras en disputa.

En contrapartida, algunos familiares de los campesinos muertos e inclusive un sin tierra involucrado en la lucha por Marina Cué deslizaron que tal vez los principales dirigentes del campamento tenían alguna información antes del 15 de junio sobre un posible operativo policial, que no se compartió con todos los campesinos.

Avelino Espínola fue quien estuvo desde el comienzo de la lucha por Marina Cué, en 2003. Fue asesinado en el enfrentamiento. Otro de los dirigentes principales era Rubén Villalba, ahora prófugo. No obstante, la mayoría de los campesinos consultados dijeron que no sabían si los dirigentes manejaban datos de una posible situación de riesgo extremo y que confiaban en ellos.

Felipe Urbina, dirigente político, también está preso en Coronel Oviedo. Asegura que no estaba en Marina Cué, sino en una reunión en Curuguaty. Según su relato, pasó por la Ruta 10 ya avanzada la mañana y vio al joven Arnaldo Quintana pidiendo auxilio con una grave herida de bala en el estómago. Quiso socorrerlo y ahí mismo la policía se le vino por arriba.

Urbina contó a Radio Mundo Real que lo torturaron y amenazaron de muerte lejos de la zona donde estaba el campamento sin tierra. Estuvo internado tres días en un hospital de Curuguaty, donde siguió recibiendo amenazas de policías. El campesino, su abogado y vecinos dicen que no estaba en Marina Cué y reclaman su libertad. Sin embargo, tiene una prueba que lo condena: daños en los ojos certificados por un médico a raíz de los gases lacrimógenos, lo que lo ubicaría en el lugar de los hechos. Es que me rociaron la cara con gases al detenerme en la ruta para plantarme una evidencia, denuncia Urbina en Coronel Oviedo, sentado al lado de Quintana, que logró salvar su vida.

Foto: Radio Mundo Real.

(CC) 2012 Radio Mundo Real

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