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27 de noviembre | | | | |

Fidel Castro, verdadero defensor de los bienes comunes y la soberanía de los pueblos

El líder de la revolución cubana parte dejando un gran ejemplo de lucha por justicia social y ambiental

A los 90 años, en horas de la noche del viernes 25 de noviembre, fallece Fidel Castro. La conmoción es mundial. El conductor de la Revolución cubana, no solamente fue, es y será fuente de inspiración para luchadores y luchadoras sociales alrededor del mundo, sino que muchos tienen palabras de agradecimiento porque como comandante del proceso revolucionario cubano ejerció la solidaridad internacionalista con los pueblos más necesitados de Africa, Asia y América Latina, como quizás ninguna nación lo haya hecho nunca. A punto de que la isla caribeña de 11 millones de personas sea considerada hoy, una potencia humanitaria.

Fidel Castro fue poseedor de una inteligencia aguda. Su nivel de análisis y comprensión de los fenómenos políticos, sociales y económicos más acuciantes para los pueblos del mundo fueron siempre sagaces y orientadores.

Así, Fidel comprendió tempranamente, en comparación con otros líderes mundiales, las amenazas del capitalismo a los bienes comunes. De igual manera, supo señalar qué caminos debía emprender la humanidad a fin de construir un mundo sustentable y con justicia social, y cuáles deberían ser considerados trampas.

En la Cumbre de la Tierra (la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio ambiente y el Desarrollo) de 1992 en Rio de Janeiro, Brasil, Fidel Castro hizo un discurso histórico en el que expuso princípios fundamentales para las luchas ecologistas en el mundo, como el de la deuda ecológica de los países del norte con los del sur global.

Años más tarde, y ante el escaso avance debido a la falta de compromiso de las naciones históricamente más contaminantes, en el marco de la 15ª Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en Dinamarca, Fidel volvió a enfatizar:

“Ya no es cuestión de “Patria o Muerte”; realmente y sin exageración, es una cuestión de “Vida o Muerte” para la especie humana. El sistema capitalista no solo nos oprime y saquea. Los países industrializados más ricos desean imponer al resto del mundo el peso principal de la lucha contra el cambio climático. ¿A quién van a engañar con eso? En Copenhague, el ALBA y los países del Tercer Mundo estarán luchando por la supervivencia de la especie.”

Cuba, ejemplo mundial en la construcción de Soberanía Alimentaria

No sólo decenas de miles de trabajadores/as médicos/as y docentes han salido de la isla caribeña para brindar atención médica, contribuir en la formación escolar o alfabetizar a las comunidades más necesitadas de los continentes del Sur Global.

También técnicos en agricultura orgánica y agroecología han transmitido su conocimiento acumulado a movimientos campesinos de Latinoamérica y del mundo.

El período especial, que comenzó en la década de ‘90 con el colapso de la Unión Soviética y el recrudecimiento del embargo estadounidense a la isla, representó uno de los mayores desafíos para la Revolución en términos de Soberanía Alimentaria. “Nuestra tarea no debe ser sólo la de sobrevivir sino incluso de desarrollarnos”, dijo Fidel ante esta cruda etapa.

Cuba comenzó entonces a transitar cambios en su agricultura tendientes a hacerse menos dependiente de agrotóxicos, reorientando los estudios de centros de investigación en ese sentido, y emprendiendo un proceso de recuperación de conocimientos tradicionales.

El viraje hacia la producción orgánica se vuelve fundamental. La sustitución de insumos, la recuperación de la tracción animal y el retorno parcial al campo, caracterizó la transición. La Reforma Agraria como siempre fue un eje en el proceso: en 1994 el Estado entrega tierras en usufructo a 140 mil familias, y 60% del área productiva pasó a manos de cooperativistas de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa.

Según el ingeniero agrónomo y profesor de la Universidad de Berkeley, Miguel Altieri: “Este enfoque de bajos insumos estableció la base para el desarrollo y escalonamiento de estrategias agreocológicas de diversificación de fincas, integración animal, reciclaje, control biológico, que miles de agricultores ya practican en la isla.”

Entre 1996 y 2005, la producción de alimentos per cápita en Cuba aumentó en un 4,2 por ciento anual. A mediados de la década de 2000, el Ministerio de Agricultura aprobó la creación de 2.600 nuevas pequeñas granjas urbanas y suburbanas y permitió que el terreno dedicado a la agricultura aumentara.

En 2006, el campesinado, produciendo en apenas 25 por ciento de las tierras agrícolas, produjo más del 65 por ciento de los alimentos del país. La mayoría de los campesinos son cooperativistas y pertenecen a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP- Vía Campesina).

Hoy en día, más de 350.000 agricultores urbanos son responsables por el 80% de las hortalizas que se consumen en las grandes ciudades cubanas.

Las políticas y programas estatales, así como la fortaleza de organizaciones campesinas, son para Altieri, los principales responsables por los admirables “niveles de producción y áreas dedicadas a la agricultura urbana y orgánica en Cuba, así como por los avances de la investigación y extensión agroecológica”.

Salvarnos

Excede un artículo resumir el legado de Fidel Castro a la lucha de los pueblos por justicia social y ambiental. Es insoslayable, sin embargo, señalar su papel fundamental en la lucha en contra los procesos de neoliberalización, y en particular en América Latina, con la estructuración de la lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), junto a los mandatarios de izquierda de la región y los movimientos sociales del campo y de la ciudad.

Fidel se despide en un momento crítico para América Latina, para quiénes luchan día a día por liberarse de un capitalismo depredador, que pretende quitar la dignidad que han venido conquistando los pueblos en las últimas décadas en esta región. Pero su legado fue enorme y ciertamente guiará, como pocos, las luchas venideras.

"Son el capitalismo, el neoliberalismo, las leyes de un mercado salvaje, la deuda externa, el subdesarrollo, el intercambio desigual, los que matan a tantas personas en el mundo. ¿Por qué se invierten 700 mil millones de dólares cada año en gastos militares y no se invierte una parte de estos recursos en combatir el hambre, impedir el deterioro de los suelos, la desertificación y la deforestación de millones de hectáreas cada año, el calentamiento de la atmósfera, el efecto invernadero, que incrementa ciclones, escasez o excesos de lluvias, la destrucción de la capa de ozono y otros fenómenos naturales que afectan la producción de alimentos y la vida sobre la Tierra? Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera si no quiso, no supo o no pudo ser suficientemente sabia para salvarse a sí misma”.

Fidel Castro, 16 de noviembre de 1996. Cumbre Mundial de la Alimentación

Fuentes:

Revolución Agroecológica: El Movimiento de Campesino a Campesino de la ANAP en Cuba

Soberania Alimentaria y Agroecologia en Cuba

La paradoja de la agricultura cubana: Reflexiones agroecológicas basadas en una visita reciente a Cuba

“Avances de la agricultura orgánica en Cuba: producción y comercialización de zumos cítricos orgánicos”

Discurso de Fidel Castro en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, Río de Janeiro, 1992.

Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.
Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo.
 
Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad. Con solo el 20 por ciento de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer.
 
Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto.
 
La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente.
 
Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana.
 
Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre.
 
Cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?
 
Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.
Gracias.

Imagen: AFP

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