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6 de noviembre de 2014 | | |

Machismo en el poder

Paraguay: mujeres campesinas e indígenas de CONAMURI celebraron su 7° Congreso

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Además de haber surgido de un golpe de estado, sus vínculos con el narcotráfico, su apertura de mercados y privatización de servicios públicos, el relacionamiento dependiente con Israel y otras señales que no se han hecho esperar, en Paraguay el gobierno de Horacio Cartes compara al país como una “mujer bonita” y llama a “usar y abusar de ella”.

Ante ello, el 7° Congreso de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI, Vía Campesina) culminado el pasado 20 de octubre en Asunción, la capital paraguaya, definió la situación de su país como de “vigencia oficial del machismo empotrado en el poder, lo que significa una regresión en las conquistas de las mujeres sobre el mínimo respeto al trato igualitario y para no ser consideradas una mercancía en oferta. Nos falta al respeto, nos atropella en derechos básicos y nos expone a todo tipo de violencias que se vienen sucediendo con plena impunidad”.

Así lo señala la Declaración Política, resumen del Congreso. El mismo tuvo lugar a poco más de dos años del golpe de estado policial-latifundista que derrocara al sacerdote Fernando Lugo, en junio de 2012 y en el 15 aniversario de la CONAMURI.

La caracterización de Paraguay, uno de los países con mayor presencia campesina e indígena del Cono Sur americano, no es alentadora: “caracterizamos este momento crítico que atraviesa nuestro país como un regreso de la democracia hacia las fauces del autoritarismo y la dictadura, en donde se profundiza el modelo agroexportador y el extractivismo que benefician a las corporaciones transnacionales y donde la gran mayoría de la población queda excluida y relegada a la hora de repartir los beneficios y regalías”.

Los desalojos de población campesina e indígena son, dicen las mujeres de CONAMURI, moneda corriente y cotidiana en el Paraguay hoy, donde se reinstaló desde las esferas del orden público la idea del “enemigo interno”. “Para que no pretenda alentarnos la idea de regresar y ocupar lo que legítimamente nos pertenece, queman nuestras chozas y nuestras plantaciones de producción para autoconsumo y renta, matan nuestros animales domésticos y también matan nuestros sueños y el de nuestros hijos e hijas, dejándonos en total estado de indefensión e incertidumbre”, señala el documento.

Y cuando no hay notarios o escribanos a mano, la forma de expulsión de las poblaciones es… agrotóxica. “Si no nos pueden echar a fuerza de papeleos, de laberintos burocráticos o con el uso de la fuerza pública, nos fumigan sistemáticamente desde los monocultivos envenenados para obligarnos a salir corriendo y abandonar nuestras pequeñas parcelas hasta que sean devoradas por los cultivos masivos de soja y maíz genéticamente modificados”.

La concentración monopólica del poder es otra de las señas de identidad del Paraguay 2014: “las políticas del Gobierno de Cartes son claramente privatistas y antipopulares. Este gobierno con marcado proceso de concentración del poder en el Ejecutivo, con mayoría absoluta en el Parlamento y la complicidad del Sistema Judicial, hecho a medida, en tan solo un año ha aprobado y modificado leyes que contravienen principios constitucionales y encamina al país hacia un retroceso democrático muy profundo y la entrega del país a las empresas extranjeras”.

Militarización de territorios, quita de impuestos al agronegocio industrial, legislación de asociación público-privada y endeudamiento externo son algunos de los pasos dados por la administración Cartes.

Ante ello, la CONAMURI declara que “las mujeres del sector popular somos las víctimas más vulnerables de este sistema capitalista demencial y patriarcal, que roba nuestras semillas, nuestros territorios, que utiliza nuestros cuerpos como mercancía y que nos explota en los engranajes de la maquila absorbiendo nuestras vidas en sus máquinas impías, violando nuestros derechos humanos y soslayando nuestro derecho inalienable de tener una vida digna y sin violencia”.

Y propone la reedición de una experiencia de 2002, el Congreso Democrático del Pueblo, que logró movilizaciones masivas frenando algunos planes privatistas del gobierno de la época. Y para ello llaman a construir un proceso multisectorial unitario para “no permitir el retorno de la dictadura” ni el “triunfo de la injusticia”.
Finalmente reivindican el socialismo “como un horizonte al que aspiramos llegar construyendo poder popular junto con toda la clase trabajadora y explotada”, y al mismo tiempo afirman que “sin feminismo no hay socialismo” posible “ya que el feminismo campesino y popular es una herramienta que nos permite visibilizarnos y ser protagonistas de nuestras historias y la de nuestro país”.

En archivo adjunto puede consultarse en forma íntegra la Declaración Política de CONAMURI en su 7º Congreso Nacional.

(CC) 2014 Radio Mundo Real 10 años

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