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1ro de octubre de 2014 | | | | | |

Abandonados

Persecución de defensores ambientales en comunidad malaya de Bukit Koman

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En Malasia la defensa del medio ambiente y la preocupación por la salud de las comunidades se paga con una acusación legal por difamación, un juicio, una detención policial, y eventualmente la cárcel. La criminalización de la protesta impera. Varios defensores ambientales de la villa malaya de Bukit Koman, distrito de Raub, estado de Pahang, dan fe de ello.

La comunidad local ha realizado diversas manifestaciones preocupada por los posibles impactos a la salud de una planta de lixiviación de oro con utilización de cianuro de sodio para el proceso de extracción del metal de los relaves ya existentes. En febrero de 2009 inició funciones la planta y a partir de ese momento los pobladores sufren de alergias en la piel, problemas en la vista y vías respiratorias, entre otras cosas. ¿Su demanda principal? Investigaciones que den cuenta del por qué de sus afecciones y si esos síntomas tienen vinculación con la operativa de la fábrica.

Del 21 al 25 de septiembre la federación ecologista Amigos de la Tierra Internacional realizó una misión de solidaridad en Bukit Koman por la persecución de los defensores ambientales. Radio Mundo Real participó de la gira. Allí dialogamos con numerosas personas. Entre ellas, cuatro integrantes del grupo local Comité de Acción para la Prohibición del Cianuro en la Minería de Oro, creado en 2006: Wong Kin Hoong, Chang Kem Min, Wong Pak Foh y Hue Fui How. Todos, de una forma u otra, han enfrentado a la policía o a la justicia, o a ambas, por sus manifestaciones pacíficas y sus legítimos reclamos.

Nueva planta para negocio viejo

En la zona de Bukit Koman viven alrededor de 3000 personas, con una importante cantidad de ascendencia china y que han permanecido allí por generaciones. La minería de oro en los siglos XIX y XX fue fundamental para la economía local, hasta que a partir de la década de 1960 se detuvo.

Sin embargo, la empresa Raub Australian Gold Mining Malaysia, subsidiaria de la compañía inglesa Peninsular Gold Limited, inició en 2008 la construcción de la planta de lixiviación del oro con uso de cianuro para obtener el metal y en 2009 la actividad de la vieja mina reinició.

La comunidad local empezó a manifestarse contra el proyecto desde 2006 y desde el comienzo de la operativa de la planta las afecciones a la salud de los pobladores se han hecho notar. Wong, demandado por difamación por la minera y acusado de participación en “asamblea ilegal”, expresó que la intención del Comité de Acción para la Prohibición del Cianuro en la Minería de Oro es que se hagan los estudios necesarios para explicar qué es lo que genera afecciones de salud comunes en la comunidad local. Quieren saber además si esas afecciones responden de alguna forma al trabajo de la planta. La utilización de cianuro de sodio y otros químicos preocupa sobremanera. “Si es la compañía (la que nos afecta), entonces deberían mudarse”, reclama Wong.

Nuestros entrevistados nos contaron que al menos unas 150 personas padecen síntomas similares: sequedad en los ojos, manifestaciones cutáneas, picazón, dificultades respiratorias.

Antes de la instalación de la planta la comunidad pidió a la compañía que se alejara del pueblo un poco. Pero la respuesta fue soberbia: “no nos moveremos ni una pulgada”, según citaron nuestras fuentes.

SAM - Amigos de la Tierra Malasia manifiesta su indignación porque la comunidad de Bukit Koman no ha podido levantar sus preocupaciones sobre los problemas de salud que enfrenta sin que los denunciantes sean arrestados y acusados por participar en “asambleas ilegales”, o demandados por Raub Australian Gold Mining Malaysia por realizar las llamadas “declaraciones difamatorias”. Varios sectores consideran que la corporación es muy poderosa y que sus actividades tienen el apoyo del gobierno y algunos partidos políticos destacados. La resistencia a la planta ha sido grande, años anteriores las manifestaciones y acciones fueron importantes y la prensa se hizo eco de la causa.

Sin embargo, la criminalización de la protesta social, las leyes represivas que coartan las libertades civiles como la de expresión y reunión, las demandas por difamación, la persecución continua especialmente desde 2008, buscan hacer mella entre los defensores ambientales malayos.

Lo que dice la comunidad

En un país con una monarquía constitucional, un rey, nueve sultanes (en nueve de los 13 estados) y un primer ministro, con una población de unos 30 millones de personas, la pequeña zona de Bukit Koman se aleja de la formidable presión del llamado desarrollo. A poco más de dos horas de la apabullante capital Kuala Lumpur, Bukit Koman parece otro país. Se caracteriza por la producción frutícola y la presencia de industrias artesanales, como la dedicada al tofu y los cacahuetes. La mayoría de la población local son adultos mayores, que buscan la tranquilidad y paz de la que supieron gozar. La presencia de Raub Australian Gold Mining Malaysia, que tiene mayoritariamente trabajadores extranjeros, modificó la vida en la zona.

En la charla con Wong, Chang, Wong Pak Foh y Hue, este último también demandado por difamación por la empresa, surgieron algunos datos del caso que serían cuasi cómicos si no fuesen cínicos y peligrosos. Por ejemplo, Malasia no tiene estándares ambientales de un nivel aceptable de cianuro de hidrógeno en el aire. No hay entonces un parámetro legal que cumplir. El año pasado, durante once meses, el gobierno malayo colocó en una escuela de Bukit Koman una máquina de monitoreo de calidad de aire, para que la comunidad supiera los niveles de contaminación. Sin embargo, hace un año la instalación fue retirada.

El Comité de Acción para la Prohibición del Cianuro en la Minería de Oro solicitó a través de su representante político estatal que la máquina fuera colocada nuevamente. La respuesta fue que estaba en “mantenimiento y reparación”. Si bien el gobierno no brindaba información adecuada sobre los niveles de contaminación que publicaba, la comunidad siente que si esos niveles fuesen continuamente monitoreados sabría cuántos contaminantes hay en el aire y podría presionar al gobierno para que estudiara esa contaminación. Además, también podría reclamarle que desarrolle para el país estándares ambientales de aire internacionalmente aceptados.

No ha habido una atención mínima a los pobladores locales enfermos, que presentan sus síntomas a cualquiera que quiera verlos. Los que han recibido atención médica ha sido porque la han buscado por sus medios. Algún médico local ha manifestaco preocupación por los casos, pero eso no parece suficiente.

Si bien el Ministerio de Salud inició alrededor de un año atrás una instancia de recabación de pruebas con la comunidad, y tomó muestras de sangre, orina, inclusive del cabello, los resultados de los exámenes, si se hicieron, nunca se supieron. La falta de transparencia es alarmante.

Wong, Chang, Wong Pak Foh y Hue coinciden en que si hubiera algún informe del Ministerio de Salud que vinculara las afecciones sanitarias en la pequeña población con la operativa de la planta, la mina debería clausurarse y la compañía retirarse.

Nuestros entrevistados destacan que al menos algunos parlamentarios de la nación atendieron su caso. Las manifestaciones y el trabajo de la prensa ayudaron en ese sentido. Los legisladores han colocado el tema arriba de la mesa, pero el gobierno no ha atendido los problemas adecuadamente para resolverlos de una vez por todas.

La vía legal tampoco funcionó para los residentes de Bukit Koman movilizados. En marzo de 2008 pidieron al Tribunal Superior de Kuala Lumpur permiso para una revisión judicial de la aprobación del estudio preliminar de impacto ambiental presentado por Raub Australian Gold Mining Malaysia y para que se realizara un nuevo estudio de impacto ambiental detallado. Es que el preliminar había sido hecho y aprobado en 1997. Luego de un largo proceso, en septiembre de 2012, los habitantes locales perdieron el caso. SAM – Amigos de la Tierra Malasia considera que en el interés de la justicia, el Poder Judicial siempre puede jugar un rol útil en el balance de valores en juego entre comunidades, gobierno y corporaciones.

Aunque la lucha pudiera parecer perdida, como en David contra Goliat, el Comité de Acción para la Prohibición del Cianuro en la Minería de Oro no parará de desafiar a las autoridades. Si bien la última manifestación fue en 2012, persecución legal del gobierno y la empresa mediante, los habitantes movilizados han continuado relatando su preocupación a todo aquel que acepte escucharla. Han seguido organizando instancias de denuncia, a través por ejemplo de numerosas entrevistas con legisladores y autoridades. Y piensan continuar su resistencia.

Cuando se les consulta qué quisieran de la comunidad internacional, el pedido es simple. “Nos gustaría que conozcan el caso y vengan expertos a hacer estudios, porque el gobierno no nos apoya”.

Imagen: ATI / Víctor Barro – www.fotosconletra.com

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