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8 de septiembre de 2014 | | | | |

La peor de la clase

Impactos socioambientales de los monocultivos forestales en la provincia argentina de Corrientes

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Corrientes es la provincia con mayor superficie de monocultivos forestales de Argentina. Las políticas neoliberales de la última década del siglo pasado, junto al marco legal y apoyo gubernamental, que hoy continúa fomentando las plantaciones forestales, llevaron a que el “ejército de árboles” se expandiera hasta a un ritmo de 500 hectáreas por mes.

“Si nosotros comparamos el trabajo y desarrollo local que generan los entramados productivos típicos como el agrícola y ganadero de la agricultura familiar en la provincia de Corrientes, vemos que nuestros campesinos producen alimentos para si y para el mercado, y generan un puesto de trabajo cada 6 hectáreas. En tanto, empresas como Harvard (la universidad estadounidense) con sus monocultivos forestales generan tan sólo un puesto de trabajo cada 300 hectáreas”, dijo el coordinador del correntino Movimiento Guardianes del Iberá, Emilio Spataro, en charla con la organización ecologista Amigos de la Tierra Argentina, cedida a Radio Mundo Real.

Para Spataro hay una “desproporción” con mucho “daño ambiental, sacrificio del territorio y apoyo estatal” y casi nulo benficio productivo. “Todo esto para que universidades como Harvard o empresas de otros países obtengan una alta renta en muy poco tiempo y ganen dinero con la especulación del valor de sus empresas”.

El coordinador de Guardianes del Iberá agregó que esta modalidad no se limita a las plantaciones de pinos, sino que se extiende a las empresas arroceras. “No son generadoras de alimentos, sino de activos con los cuales se especula, que también son desarrollados por grandes capitales, como es el caso de George Soros o la francesa Madame Beaux”, señaló. Son “grandes arroceras que utilizan enormes cantidades de agrotóxicos y de agua, por lo que generan también un impacto ambiental muy importante, y al igual que con el caso de las plantaciones forestales hay muy poca obtención de mano de obra”.

Spataro se lamentó además de que “en ese esquema no hay lugar para las comunidades guaraníes ni las campesinas, para el desarrollo de los municipios pequeños”. “(...) Esto es parte del problema que ha llevado a que hoy la provincia de Corrientes sea la más pobre del país”, sentenció.

A mediados de diciembre pasado un equipo de Amigos de la Tierra Argentina visitó Corrientes, en el marco de la campaña Stop Harvard!, para visibilizar la destrucción ambiental y social que esa universidad estadounidense está provocando en el país sudamericano.

La correntina colonia de Montaña por ejemplo, departamento de San Miguel, contó por cientos de años con miles de hectáreas cubiertas con bañados y tierras fértiles para la producción de alimentos y el pastoreo de animales. Sin embargo, en menos de una década, los monocultivos de pinos y eucaliptos se apoderaron del horizonte.

El poblador Adrián Obregón, oriundo de Montaña, representante de las Organizaciones de la Agricultura Familiar de Corrientes, mostró a Amigos de la Tierra Argentina que a menos de un kilómetro de su chacra, siguiendo el camino que va a la escuela primaria y a un jardín, los campos de la Universidad de Harvard –empresa Las Misiones– lucen un “uniformado ejército verde”.

Sobre el final de la visita, ya de regreso al pueblo a caballo, y por un camino que hasta hace 70 años era laguna, los ecologistas estuvieron a menos de 50 metros de nuevas plantaciones de pinos y eucaliptos. “Son de los empleados de Las Misiones. Las plantaciones también están adentro de la colonia, entre la gente”, explicó Adrián.

El oriundo de Montaña relató en ese entonces a Amigos de la Tierra Argentina cómo el negocio de la forestación deja a los pobladores históricos –que hablan guaraní como primer lengua y conviven con el ecosistema de una manera integrada y simple– sin agua subterránea, y cómo afecta su acceso a caminos transitables, salud, educación, además de las consecuencias sobre sus modos de vida tradicionales.

"(...) Desde hace un tiempo se tiene que venir profundizando más los pozos. Los que tenían cinco metros de profundidad hoy están llegando a los 12 metros, tal vez un poco más en algunos lugares. Todo esto es porque vienen avanzando sobre las colonias las plantaciones de pinos y eucaliptos que consumen muchísimo líquido”, aseguró en la charla.

Imagen: www.guayubira.org.uy

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