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27 de agosto de 2014 | | | | |

¿O acaso también se paga?

Guatemala: las implicancias de la “Ley Monsanto” según Mario Godínez, agrónomo y ambientalista

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La canción “How long?” (¿Cuán Lejos?) del argentino sureño Lisandro Aristimuño, donde narra la mercantilización de la vida cotidiana parece darse la mano con los argumentos esgrimidos en Guatemala contra la ley de protección de derechos de obtentores vegetales, conocida como “Ley Monsanto” y que permitiría a algunas pocas empresas adueñarse, con todas las de la ley, de cuatro mil años de anónima domesticación de especies, como es el caso del maíz.

Dichos argumentos provienen del ingeniero agrónomo, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos y ambientalista, integrante de la organización CEIBA - Amigos de la Tierra Guatemala, Mario Godínez.

"Una semilla patentada podría modificar a cultivos vecinos, y eso los convertiría en cultivos ilegales”, comienza diciendo Godínez en una entrevista recogida en la edición digital de “El Periódico”, publicación de la capital guatemalteca.

Godínez es secretario del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Guatemala, quien ante la aprobación de la Ley en la Asamblea Legislativa reunió a biotecnólogos, genetistas y agrónomos especializados en legislación, entre otros, para discutir las implicaciones de la conocida como “Ley Monsanto” (la entrevista completa puede leerse aquí).

Entre las trampas conceptuales de la ley, Godínez señala que en la misma se habla de “descubrimiento” de semillas o variedades, aunque, dice “los genes no se descubren, han estado siempre a la par de la humanidad, siempre los han usado. En el norte de Huehuetenango sabemos que existen genes resistentes a las inundaciones y han estado ahí desde hace mucho tiempo (…) puede que alguien encuentre unos genes interesantes y los patente sin hacer mayor bulla”, abundó.

Así como el músico argentino se pregunta una y otra vez, si también tiene precio la contemplación y disfrute de la naturaleza y cuán lejos puede llegar el capital sobre el patrimonio común, Godínez responde en la entrevista a quién paga los cuatro mil años de domesticación que hicieron de antiguas variedades el maíz o mejor dicho los maíces de hoy. “Basta una modificación mínima para patentar una semilla, no obstante, todo el resto del genoma es producto de cuatro mil años de domesticación que ha hecho el humano, la pregunta es: ¿Cuánto dinero vale esa domesticación hecha por siglos? El maíz de ahora no es como el de muchos años atrás, no se podía comer. ¿A quién se le va a pagar esa domesticación? ¿Cuánto le van a pagar a comunidades que han cuidado de esto por siglos?”.

En cambio, para las comunidades que mantienen en sus milpas las semillas, de maíz pero también de arroz o de plantas medicinales, la patentación jamás significa un beneficio.

Así lo cuenta el agrónomo guatemalteco, con un elocuente ejemplo: “En el año 2003 logramos parar un proyecto que pretendía investigar plantas medicinales para tratar el paludismo, pero cuando uno miraba la cadena de las regalías, todo iba para la universidad norteamericana e investigadores, pero la comunidad de donde salía el gen no estaba en la cadena. Ese es un problema por el lado del saqueo. Hay casos como el de Colombia con una variedad de arroz. Los productores no se dieron cuenta cuando alguien patentó la semilla, la gente siguió sembrando y de pronto ya estaban penalizados. La autoridad colombiana empezó a aplicar la ley y decomisaron el cultivo”.

Hoy en día menos de un tercio de la semilla que sustenta el cultivo guatemalteco es registrada, señala el docente agrónomo, el resto es semilla que los campesinos y las campesinas guardan de un año a otro o que se comercializa informalmente.

El nivel de apropiación empresarial corporativa por sobre la riqueza genética es tan avasallante que puede terminar con un campesino inocente en la cárcel, grafica Godínez: “Si en una parcela yo tengo una variedad protegida por la ley, y a la par un vecino tiene un cultivo cualquiera de la misma especie, el polen puede fluir de una a otra sin nosotros buscarlo. Cuando se haga un muestreo en las parcelas de él, podría encontrarse una cosecha que creció con mi material protegido legalmente. Según la ley tengo el derecho de quitarle la cosecha y de meterlo a la cárcel”.

Leyes clonadas

Como muestran las imágenes que acompañan esta nota, esta semana en Ciudad de Guatemala se realizaron varias movilizaciones y se instaló un recurso de amparo ante la Corte Constitucional para impedir la entrada en vigor de esta ley, aprobada en el mes de junio pasado.

Un proyecto de ley similar estaba en consideración en la legislatura chilena y fue retirado del debate por la presidenta Michelle Bachelet entre las primeras medidas de su segundo gobierno. En República Dominicana, por citar apenas otro ejemplo, también existe una articulación de organizaciones que se oponen a una ley casi clonada.

Sobre la “obligatoriedad” de aprobar esta normativa en el marco del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con los Estados Unidos, Godínez responde: “también se han firmado tratados que protegen la diversidad agrícola, como el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y Alimentación que sigue vigente, y ahí se obliga al país a aprovechar y proteger sus cultivos. Hay una contradicción que generará recursos legales, son dos tratados que pelean al mismo nivel. Se generará más conflictividad de la existente”.

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Imagen: http://comunitariapress.wordpress.com/

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